La vida mínima. Post 6

Sinopsis: ¿Qué harías si te diagnosticaran una enfermedad de las llamadas “malas” de un día para otro? Seguramente te plantearías muchas cosas, una de ellas es probable que fuera centrar tu atención en los detalles pequeños que te rodean, esa vida mínima que es la esencia de toda vida máxima.

Este relato es totalmente ficticio en los hechos, unos hechos que por desgracia son cada vez más comunes en la vida real (o nos enteramos más, que también puede ser). Sin embargo, no es ficticio en los sentimientos, en los detalles, en esa vida mínima que es la base de toda vida máxima.

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Post 6

Hasta aquí

Al margen de que los médicos me han dado esperanzas altas y que confío en que esto sea una tormenta en el vasto océano de mi existencia, me voy a entregar a mi vida mínima. Me voy a entregar a mis detalles vitales, a esos con los que convivo todos los días, a todas horas. Porque ellos son los que me hacen feliz, los que me hacen darme cuenta de que la vida vale pena. No me vuelvo radical, la vida vale la pena también por esos grandes viajes que hacía antes de tener hijos y más dinero en la cuenta corriente, por esa serie de televisión que me mantiene enganchada a la tele y por esos libros que me quitan el sueño – señal inequívoca de que es bueno –. Pero ahora mis ojos se abren para percibir lo más pequeño y lo más abundante que, por eso precisamente, por lo abundante, no se valora en su justa medida y que cuando se va, da igual lo abundante que fue en su momento, lo echas de menos a rabiar.

Seguiré provocando gestos en mis hijos, olisqueando la nuca del pequeño, tumbándome en el sofá con mi marido como si fuéramos dos adolescentes (y aguantando mucho menos, que mis cervicales ya no son lo que eran), desayunando y riendo e inventando cada mañana con LA AMIGA. Seguiré sacando brillo a la vitrina que los guarda, mirándolos desde abajo y trayéndolos a las papilas gustativas de mi memoria para saborearlos una y otra vez. Y seguiré creando nuevos detalles mínimos que continúen construyendo mi vida grande.

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Es miércoles, es Carmen!

En Carmen! hay mucha conversación, el diálogo es fundamental en este relato por entregas y por eso no es raro encontrar posts que empiezan así, como esta cuarta parte de “La noche esotérica 2”.

X. Déjà vu (O la noche esotérica 2)

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– Os odio. – Gloria nos miraba desde la cercanía de la pantalla de mi portátil que yo había colocado estratégicamente para que todas pudiésemos vernos.

– No digas eso, Gloria, por favor, que otra vez que tú puedas venir, volvemos a ir al espectáculo.

– Para cuando yo pueda salir de esta cárcel de pañales, cacas y mocos, han cerrado ese teatro.

– Dirás que se han llevado el espectáculo a otro sitio.

– Sí, eso, como animadora no tienes precio, Carmen.

– No te lo tomes tan a mal. – Me dieron ganas de decirle algo así como: “El que tú seas madre no para la vida de las demás”, pero para una mamá primeriza con un bebé casi recién nacido, las hormonas pueden jugar malas pasadas a su portadora y a las demás. Sigue leyendo…

Si te pica la curiosidad y quieres saber cómo continúa esta conversación, ya sabes, el post completo en La Suerte de Carmen; pero antes de irte, Carmen! en breve con este microcuento.

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Una semana de microcuento

Buenos días con un microcuento.

Una semana dedicada a los microcuentos con foto. Las aplicaciones del móvil que te permiten hacer esto son una pasada. Esto en concreto lo he hecho con Notegraphy, aplicación con la que hago prácticamente todo lo que tiene que ver con micros. ¡Qué disfrutéis de las lecturas pequeñas!

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Lunes

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Martes

Miércoles (2)

Miércoles

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Jueves

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Viernes

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Sábado

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Domingo

Este post es la compilación de los microcuentos lanzados de lunes a domingo enTwitter,Facebook e Instagram.

Porque no hay nada mejor que dar los buenos días con un microcuento.

Y como viene siendo habitual, un microcuento extra, el lanzado con motivo de los #martesmge de Me Gusta Escribir.

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#martesmge de Me Gusta Escribir