La vida mínima. Post 2

Sinopsis: ¿Qué harías si te diagnosticaran una enfermedad de las llamadas “malas” de un día para otro? Seguramente te plantearías muchas cosas, una de ellas es probable que fuera centrar tu atención en los detalles pequeños que te rodean, esa vida mínima que es la esencia de toda vida máxima.

Este relato es totalmente ficticio en los hechos, unos hechos que por desgracia son cada vez más comunes en la vida real (o nos enteramos más, que también puede ser). Sin embargo, no es ficticio en los sentimientos, en los detalles, en esa vida mínima que es la base de toda vida máxima.

Pincha aquí para leer los posts anteriores.


Post 2

Los olores

Quizá sean los olores ese detalle en el que menos me he fijado de forma diaria y el que más me ha sorprendido cuando ha aparecido en todo su esplendor. De repente vas por la calle o por el pasillo de tu casa y un olor te sale al paso así, sin pedir permiso, trayendo a tu mente un abanico de recuerdos que ríete tú de los álbumes de fotos. Es entonces cuando el sentido del olfato se yergue y sonríe satisfecho y displicente.

La crema Nivea siempre me traerá a la memoria escenas de playa; la dama de noche (la planta, no ningún personaje de cuento de terror) me provocará la imagen de paseos al anochecer a finales de verano; o el anís, su olor, siempre revivirá a mi abuelo y a las mañanas de invierno. Pero esos son olores perennes, ¿y los caducos?

Olores caducos como ese aroma a sudor de bebé mezclado con colonia infantil que tiene su máxima potencia en la nuca de mi hijo pequeño. Hundo mi nariz en la pelusilla de su pelo mientras él protesta y manotea. Pero a mí me da lo mismo, soy su madre y como hijo hay ciertas cosas que tendrá que aguantar, incluso sin entenderlas. Y esta es una de ellas.

Ese olor desaparece. Ese olor ya lo tuvo el mayor y ahora no hay rastro de él. Lo he buscado en otros bebés ajenos (intentando disimular  mis verdaderas intenciones porque quedaría muy raro) y no lo he encontrado. Ese olor solo es en tus bebés. Tal vez vuelva en tus nietos, pero queda tan lejos que no es práctico pensarlo. Y también es imposible reproducirlo. Comprar la colonia a destiempo no surte efecto, es más, es extraño (menos que oler otros bebés, todo hay que decirlo). Y de todos modos, es un aroma que ya no vuelve, igual que no vuelven los años que pasan.

2103288

6 comentarios en “La vida mínima. Post 2

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s