La vida mínima. Post 5

Sinopsis: ¿Qué harías si te diagnosticaran una enfermedad de las llamadas “malas” de un día para otro? Seguramente te plantearías muchas cosas, una de ellas es probable que fuera centrar tu atención en los detalles pequeños que te rodean, esa vida mínima que es la esencia de toda vida máxima.

Este relato es totalmente ficticio en los hechos, unos hechos que por desgracia son cada vez más comunes en la vida real (o nos enteramos más, que también puede ser). Sin embargo, no es ficticio en los sentimientos, en los detalles, en esa vida mínima que es la base de toda vida máxima.

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Post 5

Los momentos

Qué verdad más grande es aquella que dice que nunca te das cuenta de la importancia de un momento hasta que lo has vivido y lo ves ya de lejos desvanecerse en tu recuerdo. Me ha salido algo muy poético, pero es cierto. Sin embargo, cada vez que pienso en eso, se me va la cabeza a los momentos-evento, sí, esos acontecimientos BBC grandes de la vida: bodas, bautizos y comuniones. Sumémosle también cumpleaños, Navidad y viajes. ¿Y dónde quedan los momentos de andar por casa? Esos que vivimos día a día y que conforman realmente nuestra vida doméstica – y con doméstica no quiero decir solo del hogar-, ya puestos, esos momentos mínimos. Digamos que ellos sufren una doble discriminación a pesar de ser los que nos transmiten las dosis de felicidad diaria que necesitamos para vivir. Solo cuando desaparecen por el motivo que sea, te das cuenta de su ausencia, como pasa con todas las cosas importantes.

Y lo hacen. Como el baño de un bebé, al que he vuelto después de unos años, pero que ya no volveré a tener con el mayor. Esos momentos con fecha de caducidad que hacemos de forma automática y que no veneramos como debemos.

Y luego están esos momentos que buscas tú, los que construyes casi sin darte cuenta. De ese modo, qué sería de mi vida sin mis desayunos diarios con la amiga; sin salir al cuentacuentos con el mayor y escucharlo luego contarme la misma historia pero a su forma; sin las series noctámbulas con mi marido; sin las conversaciones sobre nada en particular con mi madre y mi hermana; sin el café con amigas de toda la vida con las que da lo mismo que no hables en semanas porque todo sigue igual.

¿Qué es la vida sin sus momentos? No es que llegados a mi caso los valores más, es que ellos son los que dan valor a tu vida.

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4 comentarios en “La vida mínima. Post 5

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