Es miércoles, es Carmen!

Zapatos de tacón para enfrentarse a una situación difícil, cada una tiene sus propias armas para hacerlo y esta es la de Carmen. ¿Eres como ella?

XIX. Caminando hacia el borde del precipicio (2)

Quise tacones para mi primer encuentro oficial con Cecilia. Los tacones me dan seguridad, me dan valor y me hacen más alta, así que a mi tedio por aquel encuentro tenía que sumarle unos pies fríos y doloridos. Aunque estoy acostumbrada a ellos, tenerlos puestos durante todo el día es una tortura por mucho que digan lo contrario algunas que parecen haber nacidos con zapatos de tacón puestos. Os lo asegura una adicta a la plataforma. Sigue leyendo…

Ya ves, me encanta: “me dan seguridad, me dan valor y me hacen más alta”. No te olvides que antes de irte a leer la entrega completa de Carmen!, aquí tienes Carmen! en breve con un microcuento.

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Una semana de microcuento

#BuenosDías con un #microcuento
Esta semana ha sido bonita, sí, bonita: cometas en el cielo, elefantes interiores, pescadores de sueños o te quieros como pistas, ¿quién eleva tu vida a la enésima potencia?
Ahora disfrutad de estas lecturas hiperbreves para historias que pueden ser todo lo extensas que tu imaginación quiera.
Semana del 7 al 13 de marzo.

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Es miércoles, es Carmen!

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Este post es la compilación de lo microcuentos lanzados de lunes a domingo  en Twitter, Facebook e Instagram.
Porque no hay nada mejor que dar los buenos días con un microcuento.
Esta semana, con el microcuento extra habitual para los #martesmge de Me Gusta Escribir.

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Es viernes, mamá: 1 año

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Ayer hizo un año desde que el chico llegó a nuestras vidas, las alborotó y dejó en papel mojado todo lo que nos creíamos que iba a ser tener un segundo hijo: todo ha sido más, todo ha sido diferente. Nuestra existencia se ha potenciado hasta el infinito y sí, el amor hacia los hijos no se divide, se multiplica (suena ñoño, pero es así). Y durante estos doce meses, hemos desterrado aquello de que se le presta menos atención para no encelar al grande y hemos actuado como padres experimentados cuando ha tenido fiebre y no me han temblado las piernas; puedo decir con conocimiento de causa que puedo desquiciarme y volver al estado zen en décimas de segundo y que un grito mío no tiene autoridad alguna pero cómo relaja echarlo fuera.

Es miércoles, es Carmen!

Y Carmen se encuentra ante uno de los viajes más importantes: no solo se va a Toledo con Alberto, se va a emprender la travesía que quizá decida su suerte final en la vida. Por eso es inevitable que en la misma estación, con las maletas amontonadas alrededor, los rizos disparados, los sueños aún dispersos y las ganas y las impotencias pujando por salir al exterior, rememore como empezó a llegar a un precipicio y se cayó.

XIX. Caminando hacia el borde del precipicio

Aquel miércoles hacía un frío del copón, como me había acostumbrado a decir desde que comenzó el invierno y me vi inmersa en una vorágine de manga sobre manga, bufandas de lana gorda, botas con pelo de borrego por dentro y hasta gorros invernales, que por cierto, descubrí que me quedaban geniales aunque no le hacían ningún bien a mis rizos. Los nervios, sin embargo, hacían que ese frío tempestuoso que no daba tregua y me mantenía alerta solamente se hiciera notar en la capa más superficial de mi piel y me explico: sentía frío porque mis vellos se erizaban y me temblaban las manos, no porque mi sistema nervioso enviara cualquier tipo de respuesta a mi cerebro que me obligara a enfundarme en un abrigo. Y es que ese miércoles tenía una cena superimportante, una cena ineludible, una cena que había estado postergando desde que llegué a Madrid pero de la que no me podía librar por más tiempo: esa noche iría a casa de Pepe, mi anterior cobijo ante los largos días en la pensión de mis amigos, para comer con la adolescente que Pepe tenía por hija, con Cecilia, Ceci para los amigos y demonia para mí. Sigue leyendo…

Y antes de ir corriendo al blog de Carmen! para ver cómo sigue la entrega de hoy, disfruta de Carmen! en breve con este microcuento.

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Una semana de microcuento

Buenos días con un microcuento.

Esta semana ha sido especial, se terminaba febrero y empezaba marzo, quizá el mes que más me gusta, quizá el mes que tiene más carácter, quizá… Los vientos de marzo han tenido mucho protagonismo, me atraen, muchas veces los vientos no son solo esos que te desordenan el pelo cuando vas por las calle o te asomas a la ventana. Hay vientos que te abordan de madrugada y te hacen ver nítidas algunas cosas que hasta ese momento estaban enmarañadas. También Carmen quiso que se parara el tiempo a su paso y celebramos el regalo de última hora que nos hizo febrero, este año es bisiesto, con un microcuento extra el lunes; del mismo modo que hubo dos microcuentos para los #martesmge de Me Gusta Escribir. Vamos, que esta semana he tirado la casa por la ventana, ¡o los microcuentos!

Busca los enlaces a otras historias, otros blogs, otras entradas en el post.

Ahora, disfrutad de estas lecturas hiperbreves para historias que pueden ser todo lo extensas que tu imaginación quiera.

Semana del 29 de febrero al 6 de marzo

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Lunes 1

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Lunes 2. A día regalado, ¡microcuento extra!

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Martes

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Es miércoles, es Carmen!

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Jueves

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Viernes

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Sábado

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Domingo

Este post es la compilación de los microcuentos lanzados de lunes a domingo en TwitterFacebook e Instagram.

Porque no hay nada mejor que dar los buenos días con un microcuento.

Esta semana, con el microcuento extra habitual (y uno más) para los #martesmge de Me Gusta Escribir.

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#martesmge de Me Gusta Escribir 1

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#martesmge de Me Gusta Escribir 2