Es miércoles, es Carmen!

No hay momentos más confusos que los que vienen después de un golpe. La cabeza de Carmen está inundada de confusión, como si de un cazo de agua hirviendo se tratase, la confusión bulle y salpica y quema y… será el golpe.

XXIII. ¿Amor del bueno? (Y 3)

Entrecerré los ojos y los observé con disimulo. Hablaban fuera. Pepe y Alberto, dos hombres que reunían alrededor de sí mismos las miradas femeninas – y alguna masculina – de toda la planta de urgencias del hospital. Me parecía todo tan extraño, ni en el mejor de mis sueños ni en la peor de mis pesadillas se había dado aquella escena. ¿Cómo me sentía? Dolorida. Eso lo sabía. ¿Con respecto a los sentimientos? De nuevo todos mis órganos vitales se habían mezclado en mi interior para provocar una arcada continua en mi estómago, unas fatigas horrorosas. Aunque esto podía ser por el golpe que había recibido, vete a saber. Pepe se fue, pero antes se volvió, se despidió con la mano e hizo la señal del teléfono. Me llamaría. Me llamaría. Pepe me llamaría. Sigue leyendo…

Y es que el cuerpo es sabio, él sabe a quién echa de menos, por eso disfruta de Carmen! en breve con este microcuento antes de irte a su blog a disfrutarla en extenso.

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