Es miércoles, es Carmen!

Igual que la semana pasada, o la anterior, hablábamos sobre el placer de la incertidumbre, hay momentos en que ese placer se convierte en calvario: justo cuando ya has hecho todo lo que estaba en tu mano y ya nada depende de ti. Carmen, sola en una habitación de hotel esperando la respuesta de Pepe, esa puede ser la definición de tortura.

XXVIII. No es una noche cualquiera

He decidido no quitarme los zapatos en toda la noche. Espero sentada en la cama vestida, calzada y maquillada porque lo que espero se merece mis mejores galas. Aunque los ojos ya se me caen de sueño, me quito las lagañas con golpes en los ojos, cuidadosos golpes que no me corran el rímel. Sigue leyendo…

Y siguiendo el carácter sencillo y transparente de las relaciones de Carmen, aquí va este microcuento, para que disfrutéis de Carmen! en breve antes de iros a su blog a disfrutar de ella en extenso.

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