Es miércoles, es Carmen!

Hoy estoy entre la emoción y la pena. Emoción porque Carmen! llega a su fin, o al menos su tercera temporada, y es como cuando estás en la última página de un libro y por fin vas a saber qué pasa.. Pena porque han sido más de tres años, largos, divertidos, ilusionantes… En  ellos: Carmen ilustrada, comentarios, seguidores y escribir, mucho de eso, de escribir.

No me enrollo más porque creo que querréis pasar directamente a Carmen!

¡Disfrutadla!

XXIX. Ay, madre del amor hermoso (O Carmen, vaya suerte la mía)

Qué calor hacía en Madrid en pleno agosto. Mi escapada solitaria al hotel de lujo me costó quedarme allí todo el verano. Estaba deseando volver al pueblo – quién me iba a decir a mí que pensaría algo semejante – y reunirme con Pepe y su mes de vacaciones. También me reuniría con Ceci, mi extraña hijastra, y su lánguida madre, cada vez adoro más mis curvas. Sigue leyendo…

Venga, no seáis impacientes: antes de darle al enlace, disfruta, como cada miércoles, de Carmen! en breve con este microcuento.

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Es miércoles, es Carmen!

Igual que la semana pasada, o la anterior, hablábamos sobre el placer de la incertidumbre, hay momentos en que ese placer se convierte en calvario: justo cuando ya has hecho todo lo que estaba en tu mano y ya nada depende de ti. Carmen, sola en una habitación de hotel esperando la respuesta de Pepe, esa puede ser la definición de tortura.

XXVIII. No es una noche cualquiera

He decidido no quitarme los zapatos en toda la noche. Espero sentada en la cama vestida, calzada y maquillada porque lo que espero se merece mis mejores galas. Aunque los ojos ya se me caen de sueño, me quito las lagañas con golpes en los ojos, cuidadosos golpes que no me corran el rímel. Sigue leyendo…

Y siguiendo el carácter sencillo y transparente de las relaciones de Carmen, aquí va este microcuento, para que disfrutéis de Carmen! en breve antes de iros a su blog a disfrutar de ella en extenso.

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Es miércoles, es Carmen!

Las mujeres de Carmen! son un ejemplo de muchos amores diferentes, de que la vida te puede sorprender de forma inesperada porque, admitámoslo, hay veces que las sorpresas son más que esperadas. Toñi, Eleonora, Gloria, Carmen… ¡Ay, el amor!

XXVII. Los primeros amores, si no se logran, quedan estampados en la memoria (1)

Pepe no es mi primer amor pero sí el amor. Por eso mientras no he estado con él, ha quedado estampado en mi memoria como una calcomanía de esas que se niegan a desprenderse de tu piel por mucho que te frotes con gel de baño. Sigue leyendo…

Y es que el título del capítulo XXVII es todo un microcuento en sí mismo, así que ahí va, disfruta de él en breve antes de irte a Carmen! en extenso en su blog con un solo click.

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Es miércoles, es Carmen!

Qué bueno es tener un colchón gigante para decidir sobre tu futuro, al menos así tienes espacio para pensar. ¿Recuerdas el colchón de Carmen? Pues ahí es donde va a solucionar sus conflictos y no tiene nada que ver con aspectos carnales, aunque para eso también están bien los colchones gigantes 😉 . En fin, que no hay nada como tener las cosas claras.

XXVI. Escenas (y 3)

Tumbada en mi colchón gigante, más gigante aún ahora que lo estaba usando yo sola, hacía un repaso rápido a lo que habían sido mis últimos meses: había pasado de estar con el hombre de mi vida, Pepe, a mantener una relación de unas semanas y con uno de los compromisos más grandes que he tenido (y creo que se puedan tener de forma general en la vida) con otro hombre que podría ser el hombre de su vida de cualquier mujer menos el mío. Sigue leyendo…

Y es que hay cosas que se resuelven con unos stilettos bien altos y bien negros, si no, que se lo digan a Carmen. Disfruta de Carmen! en breve con este microcuento antes de irte a ver qué es lo que decide a su blog.

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Es miércoles, es Carmen!

«Me voy» como concepto, como microcuento en sí mismo, como una historia completa de principio a fin. Tiembla, ríe o llora, pero «me voy».

XXVI. Escenas (2)

Cuando escuché las llaves en la cerradura, la adrenalina se me disparó. En lugar de levantarme e ir a su encuentro, me quedé en el sofá como si una enorme piedra me impidiera hacerlo; comencé a respirar entrecortado y las manos me temblaban, dos situaciones muy parecidas en demasiado poco tiempo, eso no lo aguanta ni el mejor de los cuerpos. Sigue leyendo…

Decisiones difíciles que dejan a la vida más desorientada pero menos huérfana. A veces irse es la única solución. Antes de ver cómo Carmen se va de la vida de Alberto, disfruta de Carmen! en breve con este microcuento.

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