Es viernes, mamá: Revival de juguetes y emociones 

No es viernes, pero ¿a quién le importa? Lo de publicar se ha convertido más en una cuestión de oportunidad que de agenda y qué más da que sea viernes,  lunes o sábado. A lo que iba: este finde ha habido «revival» (palabra que me encanta) de juguetes y emociones. Mi suegra arregló su trastero y surgió este Halcón Milenario que dejó los ojos chiquititos a mi marido y grandes grandes a mi grande. 😊

Es viernes, mamá: Una madre en verano 2

Ah, vale, ya es viernes, ¿no? Aunque como dije en otro post (¿de ayer?, ¿de la semana pasada?) en mi calendario ahora mismo todos los días son viernes. O jueves, o martes, lo mismo da.

Igual que este post podía haberlo escrito en verano, en otoño o en invierno, lo misma da también. A lo que iba: hoy quiero hablar de los proyectos que se quedaron por el camino, los que me acompañan en mi azarosa vida de madre 24 horas (más aún en verano y en vacaciones) y se encuentran sedientos de atención y desarrollo; de esos proyectos que viven más de las ilusiones que de los hechos; de los proyectos que rebosan mi cabeza entre grito y grito, sana sana, construcciones de Lego y parchís de Los Vengadores. Y para qué negarlo, entre puchero y gazpacho, entre escoba y fregona y entre siesta y siesta (que parece que todo es trabajar y no, que con la cosa de que el chico necesita dormir detrás del almuerzo y que con la única con que se queda dormido es conmigo, no veas cómo me estoy poniendo a dormir).

Y si hablo de esos proyectos es porque el tiempo escasea cuando tienes dos críos de los que ocuparte, una casa en la que no quieres vivir en la mierda y comer algo más que bocadillos y cosas fritas. Si tuviera tiempo… si tuviera tiempo, le dedicaría más, por ejemplo, a mi otro blog, La Suerte de Carmen, lo movería más en redes sociales para que fuera más conocido, escribiría más sobre Carmen y su suerte; si tuviera tiempo, pondría en funcionamiento a la voz de YA mi soñada tienda online de camisetas; si tuviera tiempo, haría más cursos y me actualizaría y mandaría currículums a tutiplén con una yo remozada; si tuviera tiempo, escribiría sin control todo lo que pasa por mi mente y se queda ahí hasta que cae en el olvido. Ay, en esa mente en la que todos y cada uno de mis proyectos tienen éxito y hago reportajes para Cosmo y Elle en vaqueros y camisa blanca, y con una cazadora de piel (piel) negra a poder ser.

Ahora mi miedo es: cuando tenga tiempo en septiembre, ¿seré capaz de llevarlos a cabo? Ay, aún no te echo de menos, septiembre.

Es viernes, mamá: 5

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Ayer hizo cinco años. Es tanto tiempo y tan poco a la vez, contrariedades de la vida. En cualquier caso, se me hace grande y yo ando sensiblona, así que sobran las palabras, se me sale la lagrimilla y estornudo para darme cuenta de que es verdad. ¿Qué? ¿Que no estornudáis para daros cuenta de la realidad de las cosas? Mmmm… 😜

Es viernes, mamá: Shopping

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Hoy, en Es viernes, mamá, he vuelto a sentir en mis venas la llamada del shopping. Una llamada corta, más bien urgente, porque el padre de las criaturas estaba con las criaturas no muy lejos y la hora del baño y las cenas se nos echaba encima. Pero qué ropa, qué colores, qué bonito todo. Al final ha caído un vaquero lleno de agujeros, pero qué bonito todo.