Es viernes, mamá: Una madre en verano 2

Ah, vale, ya es viernes, ¿no? Aunque como dije en otro post (¿de ayer?, ¿de la semana pasada?) en mi calendario ahora mismo todos los días son viernes. O jueves, o martes, lo mismo da.

Igual que este post podía haberlo escrito en verano, en otoño o en invierno, lo misma da también. A lo que iba: hoy quiero hablar de los proyectos que se quedaron por el camino, los que me acompañan en mi azarosa vida de madre 24 horas (más aún en verano y en vacaciones) y se encuentran sedientos de atención y desarrollo; de esos proyectos que viven más de las ilusiones que de los hechos; de los proyectos que rebosan mi cabeza entre grito y grito, sana sana, construcciones de Lego y parchís de Los Vengadores. Y para qué negarlo, entre puchero y gazpacho, entre escoba y fregona y entre siesta y siesta (que parece que todo es trabajar y no, que con la cosa de que el chico necesita dormir detrás del almuerzo y que con la única con que se queda dormido es conmigo, no veas cómo me estoy poniendo a dormir).

Y si hablo de esos proyectos es porque el tiempo escasea cuando tienes dos críos de los que ocuparte, una casa en la que no quieres vivir en la mierda y comer algo más que bocadillos y cosas fritas. Si tuviera tiempo… si tuviera tiempo, le dedicaría más, por ejemplo, a mi otro blog, La Suerte de Carmen, lo movería más en redes sociales para que fuera más conocido, escribiría más sobre Carmen y su suerte; si tuviera tiempo, pondría en funcionamiento a la voz de YA mi soñada tienda online de camisetas; si tuviera tiempo, haría más cursos y me actualizaría y mandaría currículums a tutiplén con una yo remozada; si tuviera tiempo, escribiría sin control todo lo que pasa por mi mente y se queda ahí hasta que cae en el olvido. Ay, en esa mente en la que todos y cada uno de mis proyectos tienen éxito y hago reportajes para Cosmo y Elle en vaqueros y camisa blanca, y con una cazadora de piel (piel) negra a poder ser.

Ahora mi miedo es: cuando tenga tiempo en septiembre, ¿seré capaz de llevarlos a cabo? Ay, aún no te echo de menos, septiembre.

Es viernes, mamá: Manualidades

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Ya empezamos con los trabajos escolares que requieren manualidades, este en particular es del aparato excretor. Sabiendo la fecha de entrega desde Semana Santa, el grande había hecho en su momento un dibujo junto a una explicación de lo que eran y hacían los riñones y compañía. Pero ante la avalancha de cartulinas con velcros, plastilinas y demás artilugios que a mí se me dan fatal, hemos cambiado el dibujo adaptando nuestras capacidades: un sistema excretor con unas solapitas la mar de curiosas de riñones y vejiga. Con algún problema superado (al abrir la vejiga, las letras se veían al revés y le tuvimos que dar la vuelta), la tele apagada para que el grande no se me disperasara y todo escrito por él mismo, nos quedó un aparato excretor muy mono.

Sobra decir que vuelven mis viejas pesadillas escolares: los trabajos de manualidades.

PD: Sí, al fondo se ven las tijeras que usé yo y solo yo. 😉

Es viernes, mamá: El pollo Pepe

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El chico cumplió un año hace poco, aquí el tiempo pasa por todos aunque se note más en unos que en otros. De regalo, un libro, que pasar páginas sea un gesto natural e intuitivo para él. Tenía ganas de El pollo Pepe de SM porque es gracioso, colorido y tenía muy buenas reseñas. Ya ha habido algún accidente, pero nada que un buen trozo de cinta adhesiva no pueda arreglar.