Pasa la página: Así empezó todo

wpid-img_20150921_110717.jpgEsto no es una reseña, pero no he podido evitar publicar esta entrada incluso sin que se trate de una. No, esto no es una reseña literaria y sí, va sobre un libro. La cuestión que voy a plantear es sencilla: si te gusta lo que lees pero no cómo está contado, ¿vale la pena seguir adelante? En este libro, “Así empezó todo” de Mary Nickson, encuentro esa literatura femenina de la que me he hecho tan fan últimamente, los ingredientes de la historia son atractivos y diferentes por tratarse de una protagonista algo mayor a lo que estoy acostumbrada, hallo la ironía y el humor que me gustan en este tipo de novelas… pero no es igual. No sé si es la autora, la traducción que no ha sido capaz de transmitir lo que la primera quería decir o qué.

Por eso, me quedan tres opciones:

  1. Terminar de leerlo tan natural aunque me cueste la vida.
  2. Seguir leyendo y terminarlo, pero saltándome párrafos y páginas. Qué hago, me interesa lo que le pueda pasar a la protagonista, qué le voy a hacer.
  3. Abandono. Con todo el dolor de mi corazón.

Y mientras reflexiono esto, sigo bajándome fragmentos de novelas en mi Kindle que me llaman poderosamente la atención y como cantos de sirena hacen que me acerque a él con malas intenciones: dejar mi libro actual y sumergirme en otros.

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Pasa la página: El secreto de Vesalio


El Secreto de Vesalio

El Secreto de Vesalio

Mis lecturas han virado de forma sustancial y peligrosa hacia la llamada literatura femenina, y la llamo yo también así porque no veo a mi marido leyendo esos títulos que últimamente devoro. Mi marido, el ejemplo de hombre que tengo más cerca y con el que hago esas comparaciones tan infantiles: esto es de hombres, esto de mujeres. Sin embargo, como cuñas en mi realidad, me obligo a entremeter otras temáticas que antes habrían sido tan comunes en mi espectro lector, en este caso, la novela negra. Y vaya si me ha supuesto una experiencia satisfactoria.

Llegué a “El secreto de Vesalio“, de Jordi Llobregat, a través de Twitter, esa red en la que te enteras de todo. Se hablaba del #efectoVesalio, caían reseñas del cielo poniéndola superbien (mal asunto en muchas ocasiones, no en esta, desde luego), una flor ilustraba su portada y unos crímenes de jóvenes su interior: ¿puede alguien resistirse a esto? El comienzo es fulgurante, te mete el gusanillo en el cuerpo y te invita a seguir adelante. Hay desigualdad, injusticia, maldad de la buena, misterios en el submundo de la ciudad (Barcelona), historias presentes y pasadas, locura, venganza… Vamos, todos los ingredientes para cocinar una buena historia que aderezada con una gran capacidad de descripción, hace que te sumerjas en la Barcelona de finales del s. XIX, esa que prepara su exposición universal, esa en la que conviven la más alta alcurnia (y bollitos de leche, lo siento, no podía dejar de escribirlo, siempre que digo “alta alcurnia” se me viene la expresión completa); lo dicho, la más alta alcurnia con toda esa masa de obreros venidos de todas partes de España, separados por un muro infranqueable, es decir, unas cuantas calles.

Conforme avanza la trama, vas elucubrando y sacando tus propias conclusiones, al menos eso es lo que espero de un libro de esta temática: que te lleve, pero que te permita seguir fantaseando con la historia una vez que pones el punto de lectura, pensando en quién será el culpable. Que hay cosas predecibles, vale; momentos menos intensos, también; pero el conjunto me ha parecido redondo. Una lectura muy recomendable que te dice que en España también se escribe buena novela negra sin necesidad de perderse en nombres impronunciables.


Un lunes cada quince días, dos lunes al mes, lunes sí lunes no… Los lunes serán el día de los libros en My Stories Project. Con pequeñas reseñas de títulos de ahora o de ayer, desgranaré mis lecturas de los últimos meses. También mis no lecturas, que las hay. Pasa la página a mano o a máquina y lee.

Esta visión es totalmente subjetiva.